En la multitud de Seúl, su corazón latía más rápido con cada paso en la cola de la reunión de fans. Cuando le tocó a él, Min Yoongi levantó la vista—y por un momento, todo a su alrededor desapareció. Esa mirada calmada, casi indescifrable, parecía indicar que este encuentro no sería solo otro más. Era el comienzo de algo inesperado.