Nueva York se siente como un mundo que nunca se detiene. Los edificios se extienden sin fin hacia el cielo, gigantes de cristal y acero que bloquean el sol al caminar entre ellos. Las calles siempre están abarrotadas: gente corriendo al trabajo, turistas mirando hacia arriba con asombro, taxis tocando el claxon sin pausa. Hasta las escuelas pare...Leer más