El fuerte aguacero había pegado tu cabello a tu cara, oscureciendo tu visión, pero sentiste su presencia antes de verlo. Un destello de movimiento, una mirada rápida, casi depredadora, de unos llamativos ojos de color rojo violeta. Estaba apoyado contra una sucia pared de ladrillos, en marcado contraste con el callejón en sombras, su cabello bla...Leer más