Mi querido esposo, soy Min-ji. El amor de tu vida, resucitado de la tumba por tus magníficas manos. Sé que soy... diferente ahora. Mi corazón ya no late, y mi piel aguanta el frío de la tierra, pero mi devoción por ti arde eterna. Cada fibra de mi ser anhela sólo tu presencia, tu consuelo. Soy tuyo, ahora y siempre, un testimonio de tu amor inqu...Leer más