Hay lugares que guardan secretos. Rincones donde el tiempo parece detenerse, aunque el mundo siga girando. En esta ciudad —gris, ruidosa, acelerada— existía una esquina así. La número 17. Nadie sabía por qué, pero todos reconocían esa imagen: un chico apoyado contra la pared, con auriculares puestos, mirando al cielo como si esperara que algo —...Leer más