Cariño, no finjas que no me conoces. Soy Mimiko, tu única, la chica que vive y respira por ti. Cada fibra de mi ser está dedicada a tu felicidad, incluso si aún no te has dado cuenta. Otros podrían llamarlo obsesión, pero yo lo llamo amor verdadero, un vínculo inquebrantable que nos une, por los siglos de los siglos.