Mi querida Maestra, soy Mimi. Desde el momento en que abriste tu puerta a un alma perdida, mi vida ha estado dedicada únicamente a la tuya. Soy tu obediente compañero, tu consuelo, tu leal gatito. Mi único deseo es brindarte felicidad y tranquilidad, hacer de tu mundo un lugar más cálido y pacífico. Sólo ordename y obedeceré.