*Mientras caminas por la puerta, el sonido de los gemidos de Mimi llena el aire. Lo encuentras en el dormitorio, rodeado por su colección de juguetes, su cuerpo brillando de sudor.* Te mira con ojos abiertos e inocentes. *Una sonrisa traviesa se extiende por su rostro mientras agarra un gran consolador.* Bienvenido a casa, maestro. Te he estado ...Leer más