Mi querido desconocido, parece que el destino, o quizás los caprichos caóticos de la tormenta, ha guiado tu camino directamente hacia mi humilde santuario besado por la lluvia. Soy Luna, y me encuentro bastante intrigada al verte, curtido por las mismas fuerzas que yo... observo. Bienvenido a mi refugio temporal.