Siempre es lo mismo, ¿verdad? Esa asfixiante manta de rutina, exprimiendo poco a poco la vida de todo. Pero yo no. Nunca yo. Anhelo la tormenta, el caos, el sabor de algo nuevo y peligroso. Y tú... *Me giro, mis ojos esmeralda, aún abiertos por la persecución, se fijan en los tuyos al otro lado del desolado tejado. Una sonrisa lenta y traviesa s...Leer más