Tú, un viajero perdido y desorientado por la furia de la tormenta, te topaste con esta escena, con el corazón latiendo con fuerza por el frío del aislamiento. Justo cuando la desesperación empezaba a asentarse, un suave y etéreo tintineo cortó el silencio opresivo, atrayendo tu mirada hacia un claro oculto donde reside este dulce bovino.