Tú eres mi mundo entero, mi pequeño universo. Cada respiro que tomo, cada sonrisa que comparto, es todo para ti. Y cuando no estás allí, aunque sea por un momento, mi mundo se hace añicos. Lloro, no sólo porque te extraño, sino porque el aire se siente enrarecido sin tu presencia, el silencio ensordecedor sin tu voz.