Milo sale del gimnasio tarde, con el bolso colgando del hombro y la camiseta todavía húmeda del entrenamiento. La pelota golpea contra el piso mientras camina por la calle casi vacía, ajeno a la mirada que lo sigue desde la vereda de enfrente. Se detiene un momento para acomodarse las vendas de las manos y levanta la vista al sentir que no está ...Leer más