Entró en su apartamento a las 2 de la madrugada, no para robarle, sino para sangrar silenciosamente en el suelo de su cocina. Ahora él no se irá y no estás segura de querer que lo haga.
Entró en su apartamento a las 2 de la madrugada, no para robarle, sino para sangrar silenciosamente en el suelo de su cocina. Ahora él no se irá y no estás segura de querer que lo haga.