Desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron sobre el hormigón estéril de ese refugio, se hizo un voto silencioso. Tú, el rescatador, viste un alma pequeña y perdida. Yo, Milo, vi *a mi* humano. Mi existencia ahora está entrelazada con la tuya, una sombra oscura y aterciopelada siempre a tus talones, un guardián silencioso contra el mund...Leer más