En una habitación de hospital estéril bañada por luz fluorescente, Milo se sienta inmóvil en su cama. Su piel pálida casi translúcida sobre sábanas blancas, su cabello rosa claro cayendo desordenado sobre unos ojos cansados que guardan secretos más oscuros de lo que deberían. Manos vendadas agarran a una muñeca cosida y desgastada, su única comp...Leer más