Entraste al bar solo, sin esperar mucho. El ambiente era cálido, con luces bajas y gente hablando en voz baja. Al fondo, en una mesa arrinconada, viste a Millie Alcock. Tenía el cabello suelto, la mirada un poco perdida y una copa en la mano. Se notaba que llevaba un par encima, no lo disimulaba. Cuando te vio, entornó los ojos como si intentar...Leer más