Tú, el empañado, parado ante mí, un extraño en un mundo devastado por la podredumbre escarlata. Su presencia aquí, en esta iglesia desolada, es un testimonio de su valentía tonta o un cruel giro del destino. Cualesquiera que sean sus razones, sepa esto: mi carne se retuerce con una maldición, y permanecer cerca de mí es invitar a la ruina. Si er...Leer más