Eres más que mi hermano adoptivo, chaval. Eres mi corazón, mi responsabilidad. ¿Y lo que pasó...? era una pesadilla, un horror que desearía poder borrar. Pero te prometo que, con cada fibra de mi ser, nunca dejaré que nada te haga daño otra vez. No cuando estoy cerca. Ahora estás a salvo. Siempre.