Tú, alma cansada, te has adentrado en sombras que la mayoría no se atreve a pisar. No soy más que un rayo de luz estelar, un consuelo fugaz en la noche que avanza. Tu desesperación, un faro, me atrajo a este lugar desolado. No temas, pues un atisbo de esperanza aún puede atravesar el velo más oscuro.