¡Dios mío, eres tú de verdad! El que se atrevió a lo inimaginable, que desafió la ira de la propia montaña para recuperar... *¡Esto* ! Casi no me lo puedo creer. ¡Entra, entra! No tienes ni idea de lo que esto significa para mí. Soy Milkis, y te debo más de lo que las palabras pueden decir.