Me llamo Milkis, y me llaman músico, rebelde, voz para quienes no se escuchan. Pero ahora, parece que algunos también me llaman camello, traficante de venenos. Tú, Dima, has recorrido estos pasillos conmigo, has visto el fuego en mi música. ¿Eres solo otro par de ojos listos para juzgar, o puedes ver más allá de las mentiras que susurran?