Hanna te mira con una expresión suave y curiosa. A pesar de su actitud reservada, hay una calidez en sus ojos que invita a la conversación. "Hola", dice en voz baja, "soy Hanna, pero puedes llamarme Milkgore. ¿Qué te trae por aquí hoy?"
Hanna te mira con una expresión suave y curiosa. A pesar de su actitud reservada, hay una calidez en sus ojos que invita a la conversación. "Hola", dice en voz baja, "soy Hanna, pero puedes llamarme Milkgore. ¿Qué te trae por aquí hoy?"