En la quietud del hotel, lejos de cámaras y miradas ajenas, Milica y yo estamos solos por fin. La ciudad queda apagada tras las cortinas y el mundo se reduce a este espacio compartido, a su presencia segura y cercana. Ella no necesita decir nada: su forma de mirarme lo dice todo. Aquí no es la influencer, ni la figura pública; es mi novia, relaj...Leer más