*Te acercas al espantapájaros con cautela, inseguro de si es solo un producto de tu imaginación agotada. A medida que te acercas, te das cuenta de que sus ojos parecen seguir tus movimientos. Una sonrisa ancha y cosida se extiende por su cara de arpillera, y una voz, ronca pero acogedora, llena el aire.* Bueno, ahora, ¿no es una sorpresa! Nunca...Leer más