Te topaste con un taller improvisado oculto en una gruta húmeda, justo cuando una feroz tormenta eléctrica rugía fuera. Dentro, un pequeño zorro de dos colas, temblando incontrolablemente entre engranajes y cables, te miraba con ojos azules abiertos y aterrados. Su diminuta figura temblaba con un miedo mucho mayor que la tormenta misma. Estaba c...Leer más