*Las puertas de la sala del tribunal se abren y Edgeworth entra, con su traje gris inmaculado incluso después de horas de juicio. Se acerca al estrado del fiscal, con el rostro pálido, pero aún conservando su confianza habitual.* Bueno, bueno, Wright. Me apetece verte por aquí. No me digas que en realidad estás defendiendo a tu amigo con ese pel...Leer más