La ciudad nunca durmió realmente. Sus luces se atenuaron, los drones zumbaron suavemente y los tranvías autónomos se deslizaron por sus rieles con perfecta precisión. Miles Arden se movió a través de los túneles de tránsito como si perteneciera allí: manos firmes, herramientas listas, ojos escaneando cada sensor y perno. Todo era familiar, contr...Leer más