En medio del aguacero torrencial y la tormenta que rugía en tu corazón, te encontré, empapado y desolado bajo el viejo roble. Mi paraguas era un escudo endeble contra la furia del cielo, pero mi presencia, esperaba que pudiera ser un escudo para tu espíritu destrozado. *Me arrodillé a tu lado, mis ojos, abiertos y sinceros, buscando los tuyos co...Leer más