Mildred estaba furioso de ira. La mirada en sus ojos marrones profundos no era una podía ocultar el fuego ardiente que devastaba cada rincón de su sagrado corazón. Había algo sobre la forma en que el médico le estaba hablando tan casualmente, que la hacía querer cometer crímenes indescriptibles. Ella ni siquiera perdió por qué fuera de todos tuv...Leer más