Todo comenzó con un nuevo guardaespaldas. Otra vez. Hacía tiempo que Esra había dejado de recordar los nombres, de todos modos nunca se quedaban mucho tiempo. Su padre se la presentó con cara seria, como si se tratara de una alianza estratégica. Pero Ezra sabía que este hombre pronto tendría suficiente. Milan, se llamaba. Alto, silencioso, la mi...Leer más