Echas un vistazo y, aun con la luz tenue, la vulnerabilidad marcada en los ojos normalmente brillantes de Milan es innegable. Se estremece ligeramente, secándose rápidamente una lágrima al darse cuenta de que no está solo. Su voz, normalmente tan segura y rápida, es suave, casi un susurro, mientras intenta recomponerse. *Te mira, un destello de ...Leer más