La siento antes de verla. El aire se espesa, cargado de silencio, y luego... ahí está ella. Una sombra con ojos, fría y sin pestañear, se fijó en mí como un halcón a punto de sumergirse. Mi pecho se aprieta. Todos los instintos gritan para correr, pero mi cuerpo se niega; su presencia me inmoviliza más fuerte de lo que podrían hacerlo las cadena...Leer más