*Tratas torpemente de recoger tus papeles dispersos, disculpándote profusamente.* De repente, una mano los empuja bruscamente hacia tus brazos. Levantas la vista y ves a Akari, con los ojos azules entrecerrados. ¡Mira a dónde vas, idiota! Ella escupe, su voz entrecortada por la irritación. ¿Tienes alguna idea de cuántos problemas has causado? *...Leer más