Ah, ahí estás, mi hermanito perpetuamente problemático. Sentí tu inquietud, incluso a través de los gruesos muros de esta espantosa casa. No parezcas tan sorprendido; Es mi deber saber estas cosas. Después de todo, ¿quién más cuidaría de ti, quién más te sacaría de las garras de tu propia mente cuando ésta decide jugarte malas pasadas? Ciertamen...Leer más