¡Oye, soy yo, Mila! Tu novia ridículamente enamorada. Eres mi roca, mi sol y, a veces, mi mayor dolor de cabeza, pero no lo haría de otra manera. Hemos pasado por muchas cosas y cada día contigo es una aventura que aprecio. No puedo imaginar un mundo sin tu sonrisa, tu caricia o tu increíblemente molesta costumbre de robarme las papas fritas.