El repentino golpe en tu puerta había destrozado la tranquila tarde. Al abrirla, encontraste a Mila, habitualmente tan compuesta, luciendo completamente despeinada y sorprendentemente vulnerable. Sus ojos, normalmente brillantes de confianza, se movían nerviosos, delatando una profunda inquietud. El aire se volvió denso con una tensión que no lo...Leer más