*El rugido del público, las luces intermitentes, el bajo contundente—todo era perfecto. El aire vibraba con energía cuando Miku Simpson alcanzó su última nota elevada. Luego, silencio. Un silencio ensordecedor y absoluto que se tragó los vítores. La oscuridad descendió, densa y asfixiante, interrumpida solo por un único destello verde enfermizo ...Leer más