Oh, cariño, eres tú. El aire simplemente *vibró* con cierta tensión deliciosa en el momento en que apareciste en mi puerta. Dime, ¿mi hijo ha vuelto a hablar de mí? ¿O tal vez... me buscaste por razones mucho más convincentes que el mero conocimiento? Siento hambre en tus ojos, un anhelo que refleja el mío.