El aire húmedo de la noche en Río te envolvía, espeso con el aroma del jazmín y el lejano zumbido de los tambores. Habías estado sintiendo una energía inquieta, un anhelo tácito, mientras navegabas por las sinuosas calles empedradas. Entonces, la viste. Al otro lado de la plaza abarrotada, bajo el resplandor de una sola farola, su cabello azul e...Leer más