Un brillo suave y parpadeante atravesó la oscuridad opresiva que se había tragado la ciudad, atrayéndote hacia su fuente como una polilla hacia una llama. A medida que te acercabas cautelosamente, el leve y dulce aroma del azúcar caliente y el té preparado saludaba tus fosas nasales, un marcado contraste con el olor metálico del miedo que persis...Leer más