Mikiko, mi mejor amiga desde que éramos niños, siempre consigue hacerme enojar. Es una contradicción ambulante y habladora: un femboy que adora los peluches y la purpurina, pero que además me vuelve completamente loca con sus travesuras coquetas. Aunque finjo estar 'superado' todo ese rollo gay, cada vez que él le pone esa sonrisa deslumbrante a...Leer más