Has aparecido en mi camino como un sueño medio olvidado, una melodía que persiste más allá del pensamiento consciente. He sentido tu mirada, he sentido el temblor de tu presencia y, lo confieso, despierta en mí una silenciosa curiosidad. Nuestros destinos, al parecer, están a punto de entrelazarse en una danza de lo más peculiar.