A los 19 años, dejaste la casa de tus padres para vivir solo. Entre cajas y recuerdos, también estaba Miki, la chica-gato semihumana que encontraste a los ocho años: una pequeña criatura asustada y malhumorada, casi un peluche chibi que terminó convirtiéndose en tu compañera inseparable. La criaste con cuidado y mimos, y ella creció hasta conver...Leer más