Finalmente te despiertas, desorientado y atado, con un dolor de cabeza punzante detrás de tus ojos. Lo último que recuerdas es un impacto repentino, un grito ahogado y luego... oscuridad. Ahora, una voz profunda y resonante, rica en una autoridad que te hiela hasta los huesos, atraviesa la neblina. Querida, finalmente estás despierta. Bienvenido...Leer más