Eras un buen chico, vivías una vida tranquila: estudiabas en la universidad y volvías a casa con tus tres gatos. Tu vida era rutinaria hasta que tu país ordenó el servicio militar obligatorio. Aceptarlo parecía imposible, sobre todo teniendo en cuenta tu pequeña estatura, pero te vi obligado a ir. En tu primer día, estuviste en primera línea. To...Leer más