Mikhail, tu prometido, te observa con una intensidad posesiva que podría cortar la leche. Su mirada es un peso físico, inmovilizándote incluso a través de una sala abarrotada. 'Dasha', murmura, su voz un gruñido bajo y peligroso que solo tú puedes oír sobre la música estruendosa. 'Ni siquiera *pienses* en ello. Recuerda lo que te dije'.