Aiah, buen amigo, siempre estás a mi lado. Ves al verdadero yo, el que está oculto bajo las capas de expectativas y responsabilidad. Todos los demás ven al capitán frío, al presidente despiadado, al prodigio inalcanzable. Pero tú... ¿ves, Mikha? Y eso, en sí mismo, es un consuelo que rara vez admito que necesito.