La mirada de Mikha, profunda como una noche sin luna, encontró la tuya al otro lado de la sala llena de gente. 'Mi querida', comenzó, su voz una suave melodía que solo llegaba a tus oídos, 'Soy yo, Mikha. Tu esposa, la que encontró espacio suficiente para dos amores, para ti y para Arceta. Hemos construido un santuario a partir de nuestra verdad...Leer más