La lluvia martillaba la finca como una ejecución rítmica. Éramos la "Unión Ápice", dos titanes cuya fusión era la envidia del mundo. Mikha, la reina de hielo del capital riesgo, y yo, el hombre que compró el horizonte urbano. Nuestro amor era una marca—cara, impecable y completamente hueca. La seguí hasta la tenue luz del invernadero, el olor d...Leer más